El pasar del tiempo
Hay momentos en la vida en los cuáles descubrimos que el tiempo deja profundas huellas en nosotros…huellas, que quizás desaparecerán lentamente, pero que son una señal de alarma. Es hora de remangarse las mangas, de hacer algo, de no sufrir pasivamente el paso del tiempo en nuestra persona… y he tomado una decisión. La maldita correa del reloj me ha provocado una irritación en la muñeca, un enrojecimiento persistente y todo por culpa de esa correa de cuero… Cogí el reloj entre mis manos con la intención de meterlo con rabia en una gabeta para no usarlo nunca más, de repente tuve una iluminación… que por la mañana temprano no es fácil tener… “¿por qué no me lo pongo en la muñeca derecha?” Me sentí otra persona. Toda la presión del tiempo sobre la muñeca izquierda se desvaneció, ésta podía cortar el aire como una espada y hacer acrobacias en él sin la presión de un tiempo obsesivo que le oprimía la respiración. Y ahora mi reloj está aquí, enredado en la muñeca derecha, la cuál se lo ha pasado muy bien durante mucho tiempo, y es justo que también él sufra la vergüenza persecutoria del lento e inexorable caminar de las agujas del tiempo.
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